HALLAZGOS

‘Hallazgos’ es una exposición diferente, inusual y aparentemente ecléctica, pero con un sentido global compartido que parte de un juego creativo.

Conozco a Javier y a su obra desde hace más de dos décadas y, en este tiempo, he visto la evolución de sus piezas y de su persona. Conozco su sensibilidad hacia lo que le rodea y su forma de entender el mundo, los objetos, las personas y cómo se relaciona con todo ello.

Artista multidisciplinar con una amplia trayectoria nacional e internacional, Javier Seco ha transitado por la escultura, la poesía visual, el poema objeto, las instalaciones, la pintura, la performance, etc. En cada una de estas facetas ha tenido una particular progresión a lo largo de su dilatada carrera. Uno de los elementos comunes de su obra es su capacidad para dotar a los objetos de una función artística, evidenciando su cualidad de mostrar el todo a través de sus partes.

Por otro lado, conozco la localidad de Orce desde hace mucho tiempo y, por el azar de la vida, durante un periodo, diferentes proyectos han acabado confluyendo en esta población. Esta relación entablada ha favorecido la posibilidad de descubrir su entorno, sus gentes, su historia. Así, hace dos años tuve la oportunidad de conocer a Mariana, vecina de la localidad que, con la dulzura y serenidad que da el bagaje de vida cercano al siglo, compartió conmigo muchos momentos de su pasado. Entre otros recuerdos resaltaba la persona de Tomás Serrano, su fallecido esposo, quien despertó mi admiración e interés de manera extraordinaria. Sin querer profundizar en su figura, pude comprender que la inquietud, la constancia y la sensibilidad son habilidades innatas en algunas personas, independientemente de la riqueza de estímulos que uno obtenga de su entorno.

Así pues, con motivo de la realización de la Muestra Audiovisual Internacional Origen, tomó sentido organizar la exposición ‘Hallazgos’ como muestra de una parte de la obra del artista Javier Seco producida a partir de una dinámica de creación plástico-creativa que busca una nueva mirada sobre los objetos cotidianos, en una población donde ciudadanos inquietos como Tomás hicieron posible que los hallazgos arqueológicos y sus yacimientos se convirtieran en lo que hoy es el eje principal de la población.

Hallazgos’ es, por tanto, además de una exposición artística, una invitación a renovar la mirada del mundo que nos rodea, una propuesta dinámica que nos anima a reflexionar sobre los objetos, las emociones y las personas; sobre aquellas pequeñas cosas que pasan por nuestras manos cargadas de potencial.

MECÁNICA DE SELECCIÓN DE PIEZAS

El comisariado de esa exposición, como toda ella, es igualmente atípico. El artista no ha mostrado, seleccionado o propuesto obras, simplemente se ha lanzado a un juego; me ha permitido la entrada a su casa, a su estudio, a vagar libremente por ella para seleccionar las piezas que pudieran ser expuestas. Entre ellas se mezclan algunos objetos personales y recuerdos que pretenden mostrar al artista más allá de su obra.

De este modo, el ‘hallazgo’ se vuelve eje central de la exposición: hallazgo de las obras que se esconden en el estudio del artista, hallazgo del artista que encuentra y crea piezas en objetos cotidianos expuestos en una localidad donde los hallazgos arqueológicos han marcado su idiosincrasia.

 Ahora es el momento del visitante. Si me permiten la licencia: “Hallazguen”.

Miguel Ánglel Tidor

Comisario exposición Hallazgos

En la primavera de 2018 el estudio y sus habitantes estaban en plena ebullición. Chismorreo diría yo.

La noticia había corrido entre los soportes, cuadros, esculturas, poemas objeto… culebreando por las estanterías repletas de tarros de colores, resbalando por los manojos de pinceles y penetrando por todos los cajones.

Un comisario de exposiciones, amigo del Seco, atípico, cómo no, anunciaba que quería sacarlos a pasear –¡en pleno verano!– al Altiplano granaino, donde se encontraron los restos de los primeros pobladores de Europa –¡a un castillo y, además , en pandilla!–.  No podía sonar mejor. La inquietud  iba en aumento  a medida que se acercaba el día del casting. Todos querían ser elegidos para ir a ese evento.

Los apuntes de desnudo del natural clamaban desde los últimos cajones arguyendo antigüedad y veteranía. Los paisajes, las figuras, bañadas en óleos y acrílicos, defendían su policromía e inconsciencia batiéndose en duelo de prestigio con todos los demás lienzos abstractos. Las Bestias del Altiplano apoyaban su candidatura en el indigenismo y su origen sudamericano siendo rebatidas al instante por las series Del Muro al Golfo y Atravesaños , cargadas de concepto y poslenguajes.

Curiosamente Marenonostrum y todos sus coetáneos guardaban silencio, observantes en una esquina del taller. A la serie Reflejos de Zen le ocurría lo mismo, pero esto era predecible. Hacía honor a su nombre.

A los Contenedores de Sueños todo esto de la selección, el casting, tararí, … se la traía al fresco. Lo mismo que a los rebeldes del Arte de Acción y las Performances. Ellos podían aparecer sin invitación y sin previo aviso allá donde fuera el Seco. Y eran impredecisibles. Arte vivo. Otra historia eran las Voces de la Tierra y la Poesía Experimental. Estas exigían a voz en grito su ineludible aparición en una exposición que, además, se llamaba Hallazgos. No era un tema negociable.

Afortunadamente los Paisajes del Silencio estaban casi todos en otra exposición en Portugal y los dos representantes de la serie que se habían quedado tenían su puesto asegurado, lo mismo que las planchas de grabado y los objetos personales del artista.

A los del Porno de Adorno, como siempre, no les iban a dejar ir. En cambio, los Alvoriaos, que no estaban previstos –mira tú–, saltaron de espontáneos en la primera sala. Land Art en Orce y juegos de huesos y composición para los visitantes.

Las revistas ensambladas, los libros objeto y de artista, las poéticas transversales, los inclasificables , los catálogos y las publicaciones tenían ya reservadas vitrinas en primera fila. ¡Por Tutatis, qué calor en pleno agosto!

Por fin llegó el día. En un abrir y cerrar de ojos, sin casi tiempo de despedirse, los elegidos  fuimos  embalados  en burbujas de aire y trasladados por un equipo de profesionales a este recinto donde usted nos contempla.

El hecho de ser una boina, txapela que diría el Seco, no fue impedimento ninguno para el comisario atípico y, aquí estoy ,desde la primera vitrina de la izquierda según se entra, narrándoles esta crónica. Y pasando calor.

Aquí vamos a pasar casi tres meses así que, cuéntenos por favor sus historias, déjese embelesar por las nuestras. Únase a la memoria de los objetos, a los recuerdos de otras memorias y participe en el juego de los encuentros, descubriendo frases escondidas, producto de la colaboración con amigos del artista, que han enviado generosamente su definición de lo que es un hallazgo. Interpreten los títulos de las obras, concédanse la oportunidad de soñar.

Deambulen por este castillo rozando sus piedras, sintiendo sus silencios y las conversaciones de las piezas que desde las paredes les observan … en definitiva; retornen al sentir de sus adentros .

Txapela Seco y Goñi